En casi todas las familias siempre hay alguien que acaba dando un paso al frente.
Es quien habla con el abogado, con el banco, con el notario y quien empieza a buscar una inmobiliaria porque alguien tiene que hacerlo.
Mientras el resto opina o espera acontecimientos, eres tú quien intenta que todo avance, tomar decisiones con criterio y evitar problemas entre la familia.
Y créeme, después de acompañar muchas ventas de viviendas heredadas, sé perfectamente el peso que eso supone.